Sundark and Riverlight: Las confesiones de Patrick Wolf

 

 

La sala Apolo se prestó para ser el escenario de la confesión de uno de los artistas más eclécticos de la escena de solistas ingleses. Y es que Patrick Wolf siempre dio la nota. Desde echar a un batería en el directo, hasta lucir atuendos sacados de otro siglo. Es atemporal, sabe interpretar en más de 7 instrumentos (entre ellos el arpa, el violín y el piano).

Para dar una breve introducción a lo que se pudo escuchar en la velada que lo tuvo como protagonista, Wolf ha lanzado “Sundark and Riverlight”, un álbum doble en el que repasa las composiciones de los anteriores 5 de una forma acústica y más cercana.

Acústico y cercano son las palabras para definir lo que sucedió a partir de las 21.45 en el recinto de una Sala Apolo vestida para la ocasión: sillas que dispondrían a los presentes para una hora y media íntima, en la que lámparas con efecto rojizo completarían la atmósfera que acompañarían el arpa, el piano, el violín, la guitarra y los vientos que habían sobre el escenario.

Patrick Wolf salió junto a otros tres músicos para comenzar con Time of my life, en la que se empezó a perfilar la noche. Un sonido auténtico y dramático ayudarían al recorrido por la vida del cantante.

Detrás de él y durante toda la noche se pudo vislumbrar un vídeo en blanco y negro, con escenas confusas en un jardín, una casa y hasta aparecía el propio Wolf en primeros planos que confundían la realidad de las cosas.

Después de una larga introducción – no paró de rememorar en voz alta las situaciones en las que se encontraba al grabar las diferentes piezas que decoraron sus discos – continuó con Overture, Hard Times (la cual emocionó al público que lo demostró con un gran aplauso) y House.

Pasó la primera media hora de la presentación, entre las visuales se puede ver planos detalle de letras en páginas de un libro y a Wolf burlándose de sí mismo por haber usado “hot pants”. Y continúa con una versión de “Into my arms” de Nick Cave, en la que el sonido le juega una mala pasada, y que después de reírse con una mueca triunfante continúa hasta el final.

Para animar aún más al público, invita a escoger con qué seguir y hace caso a las primeras peticiones y regaló una bella versión de Tristan. Sin dudas, el momento más alabado por la audiencia. Sin perder el rumbo le sigue “Together” y “The magic position”, con la que aprovecha para agradecer y amagar con salir del escenario y vuelve al control con “The city”.

Pasada la hora y cuarto del show, desaparece del escenario para volver pocos minutos después toca una más, presenta a los músicos y se despide con un “¿10 años, saben?” y un literal “Gracias con todo mi corazón”. Gracias a ti Patrick Wolf.

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