El sábado 10 de diciembre el Poble Espanyol se vistió de oscuridad y el ajedrecístico suelo y las paredes de la Sala Upload pudieron empaparse gratamente de experimentación sonora cargada de clase y maestría. Nos perdimos la jornada del jueves y del viernes, que por lo que hablamos con el público fueron grandes jornadas. En especial, la del viernes fue descrita por muchos como un “ritual satánico” donde la sangre había corrido literalmente por el escenario. Bicefal era una propuesta arriesgada y que venía a cubrir el deseo de una comunidad aún poco asentada en la escena electrónica de Barcelona.  Parece una propuesta para una escena minoritaria pero que, con eventos como éste, reivindica su identidad y se hace fuerte, una voluntad y una actitud que se respiraban en el ambiente y que son clave para que Bicefal se asiente como propuesta dentro del calendario festivalero. Pero vayamos a lo que allí pudimos ver, sentir y oír.

El encargado de abrir la jornada fue HUMA. Andrés Satué es uno de los responsables del festival y fue participante del RedBull Bass Camp. Su live sirvió para presentar su trabajo “Las tres fases del movimiento” un trabajo que debes escuchar antes de que acabe el año. Una sonoridad intensa cargada de emociones y presión sonora que se transforma en un movimiento que desde los oídos remueve distintas partes de tu cuerpo. Un show acompañado por unos audiovisuales donde los colores rojo y negro son los protagonistas, todos los ingredientes visuales y sonoros para tener un experiencia iniciática con el concepto del festival. Pon en tu radar a HUMA porque seguro que este proyecto va a dar mucho que hablar en los próximos meses. Sin duda alguna, un gran comienzo para el festival.

El siguiente en subir al escenario fue /beyond/ y demostró de nuevo porqué su actuación fue una de las que destacó en el pasado MIRA Festival. Un live mucho más industrial y con una presencia rítmica muy marcada, ritmos contundentes y pesados que se iban sucediendo entre pads analógicos. En este caso, el show también iba acompañado de los visuales de Piss & Laugh TV, donde las imágenes de cristos, vírgenes, tribus africanas y encantadores de serpientes creaban una atmósfera perfecta para el desarrollo sonoro. El set rebajó contundencia en la mitad para dar paso a melodías arábicas y voces sampleadas, pero en su última parte volvió al bombo y las cajas de ritmos volvieron a asumir el primer plano. Un pedal de delay usado de forma magistral hizo las delicias de los amantes de los sonidos más experimentales. El fundador de Urban Legend Records tiene un live que tampoco debes perderte.

Los pies ya se habían movido un poco pero Atila iba a cambiar de nuevo la jugada. Nos encontramos con un set de dark ambient downtempo muy introspectivo. Los sonidos del portugués generaron una atmósfera pesada que se apoyaba en una base de sonidos industriales. Denso y sobrecargado, el set se caracterizó por un control absoluto de estos ambientes, una actuación con un dinamismo lento pero efectista.

Mientras asimilábamos lo que acabábamos de escuchar subió al escenario Noir Noir. Esta propuesta era más cercana a lo visto en la noche anterior pero no desentonó lo más mínimo en la selección del cartel del sábado. Un concierto cargado de distorsión con un concepto más cercano a un metal de bajísimas revoluciones y que por momentos pareció acercarse al dark wave para volver de nuevo a la lentitud a la atmósfera sostenida, un sonido heredero de grupos como SPK, salpicado de voces que fue un ritual perfecto para afrontar la recta final de la noche.

Samuel Kerridge era uno de los platos fuertes del cartel y no defraudó. Un inicio marcadamente experimental, utilizando los acoples y gritos a través de un micro lo-fi daban paso a estructuras repetitivas y envolventes de ruido que fueron atrapando a los asistentes en una frenética burbuja sonora. Cada nuevo tema suponía una tensión constante y el set se iba volviendo más bailable pero más acelerado cada vez. La distorsión iba ganando peso y los drones se confundían con helicópteros y arpegios e incluso utilizo sonidos de radio loopeados de forma aleatoria. Estructuras dominantes que atrapaban al espectador en sus repeticiones y se aceleraban como si estuviéramos recorriendo una espiral. Al final del set el bpm estaba tan acelerado que era ya casi imposible de seguir con los pies. Enredados en ese frenético momento la sesión acabó de golpe con un corte en seco y la sala se fundió en aplausos más que merecidos.

Barcelona tenía ganas de Vessel y el de Bristol no tardó ni dos minutos en meterse la pista en el bolsillo. Un set mucho más oscuro y experimental que en sus anteriores visitas hizo las delicias de los allí presentes. Un set de hardware donde las estructuras complejas y los sonidos modificados respecto a sus versiones grabadas fueron una tónica, mientras se desgranaban sus conocidos temas como Red Sex en versión súper extendida para deleite de los allí presentes. Un sonido duro y contundente donde los ritmos percusivos sirvieron de conexión entre canciones y que consiguió continuar con el movimiento que ya llevaba un rato recorriendo los pies de la sala.

El dj set de Vacuum Exploration con una gran selección de industrial y dark wave servía como colofón y baile para una gran jornada en la ciudad condal. Desde Neonized deseamos una larga vida a este festival que permitió bailar con y a la oscuridad y demostró que hay una parte del sonido experimental que aún esta buscando emerger en el calendario. Una propuesta hecha con ganas y corazón, que ha conseguido demostrar que es un terreno interesante en el que hay que seguir peleando. Diciembre en Barcelona, ahora también es sang i fetge.