sonar 2017 reseña

 

JUEVESVIERNESSABADO

Éste ha sido el Sónar del calor, no recordamos ninguna edición dónde hayamos sudado tanto la camiseta… Pero bueno eso quizás fue algo que descubrimos el viernes. Empecemos por el principio.

JUEVES

 

Casi por los pelos conseguimos llegar a tiempo para ver a Christian Tiger School. Era uno de esos que habíamos marcado como imperdibles así que carrerita al Dôme. Los sudafricanos vienen acompañados de un batería y tras un inicio demoledor, empiezan a demostrar lo variopinto que puede llegar a ser su sonido: del hip hop al jazz, breakbeat… Una propuesta la mar de interesante que en directo funciona perfectamente y que a pesar de ponerse un poco melosos con las partes jazzy de la mitad del bolo, era una manera ideal para empezar a adentrarse en el festival y que convencía al grupo bastante abundante ya a esa hora entre las cortinas azules.

Salimos a tomar aire al Village y Bawrut está subiendo revoluciones, justo en ese momento suena ‘Routa’ y mientras uno escucha esa voz hablando sobre la ruta del bakalao piensa muy fuerte “Buff! Esto sólo es el comienzo”. El poco rato que pudimos disfrutar de su sesión, no nos defraudó, la verdad es que supo mantener al público bailando bajo un sol de justicia y eso tiene mérito.

 

Pero había que volver al Dôme porque lo de Daniel Brandt & Eternal Something era para no perdérselo. Una actuación de jazz épico con un toque electrónico que nos dejó boquiabiertos y ojopláticos. Todo un regalo para el oído, dónde el trombón de varas asumía el protagonismo y conseguía levantar al público con sus melodías. Los riffs de guitarra suavemente modelados a través de pedales y delays se iban tornando ritmos que unidos al uso de secuencias mostraban al público las posibilidades de casar el virtuosismo con un discurso jazz actualizado.

De allí rápidamente al nuevo escenario, Sónar XS, donde actuaban BSN POSSE. La sensación al entrar no pudo ser mejor: eran poco más de las 18 y el público ya hacía palpitar toda la sala al ritmo del footwork que soltaban los malagueños. El público enloquecía con los remix de ‘Lo Mantengo’ o ‘No recuerdo ná’. Sin duda, una clase magistral que demostraba que hay talento nacional para reventar grandes festivales de sobra.

Llega el momento sagrado de ir a las cortinas rojas por primera vez este año y en el Sónar Hall nos esperan Forest Swords. La banda desarrolla sus atmósferas cargadas de tensión y va desgranando temas de sus últimos lanzamientos entre grandes visuales de tonos rojos y negro, bailarinas… por momentos uno parece estar entre el humo como en una película de David Lynch. Una gran actuación en la que uno se va sumergiendo poco entre ritmos y sonidos de guitarra.

sonar dome

El lugar para acabar el día estaba marcado con veinte cruces, de vuelta a dónde empezamos, de vuelta a Dôme. RP BOO es ya una leyenda de su género y la que tenía montada era de traca. Con los auriculares a modo de diadema, se marcó una sesión de footwork que hizo que se generasen nuevos adeptos al estilo. Una lección de maestría que tenía todos los puntos para ser la mejor actuación del día hasta que llego la última.

Lo de Denis Sulta cerrando el Dôme fue de escándalo. A partir de ahora, Glasgow tendría que aparecer asociada a la música House, como cuando asociamos ésta a Chicago. Una selección perfecta que tiraba de clásicos y producciones propias con una técnica de mezcla perfecta que tuvo al público sonriendo y bailando en todo momento. Personalmente creo que es el mejor cierre del Dôme de esta edición y probablemente uno de los mejores que he vivido en un escenario de Sónar Día.

Una tarde intensa y llena de emociones sonoras: jazz, house, footwork…. que ya avecinaba que este Sónar 2017 iba a volver a ser una gran edición. Coger fuerzas y a por el viernes.

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