Kindness @ Razzmatazz (1/12/12)

by Alex Piñeiro

Último día de noviembre y lo que esperaba por delante era uno de los cabezas de cartel del aniversario de Razzmatazz. Kindness era un plato que prometía y los que ya habían tenido el gusto de verlo en directo en el pasado Primavera Sound lo recomendaban encarecidamente, así que las ganas afloraban en el Razzclub.

Sobre la hora estipulada, se abrieron las cortinas del escenario y allí estaba: ultra-pitillos y zapatos de charol negros, gorra plana y una camisa burdeos de varias tallas más grande. Adam Bainbridge junto a su banda contratada se veían animados y con ganas de presentarnos su disco “World, You Need A Change Of Mind”

El comienzo dejó ver que aquello no iba a ser un show usual. No hubo riffs de guitarra ni bajo; simplemente se lanzaron unos 30 segundos de All Of The Lights de Kanye West en los que los músicos se dedicaron a bailar y entrar en situación. Decir que la forma de moverse de Adam, yendo y saltando de un extremo a otro del escenario, jugando con el micrófono e intercalando pasos de baile a lo M. Jackson le dio mucho dinamismo al directo.

El disco de Kindness estará dominado por un aire melancólico pero la ejecución en gira dista mucho de lo escuchado en casa. Los asistentes se aglomeraban en la zona próxima al escenario y Swingin’ Party abría el concierto con una línea de bajo mucho más intensa, acompañada del coreo de la sala en el estribillo.

No se andaban con remoloneos, solo con algún saludo al público de por medio, cayeron seguidas Cyan, SEOD y Gee Up. Esta última agradecidamente más larga que su versión digital y todas tocadas como si de un huracán funky se tratase

La interactividad del londinense también es digna de mención, acercándose a chocar las manos de los fans en primera fila, subiéndose a los altavoces laterales y hasta prestando algún instrumento y el micro.

La forma en la que el batería y el bajista estaban llevando la actuación era fantástica, no existía la opción de quedarse quieto. Tras otro corte hip-hop como el inicial, Adam decidió bajar a darse una vuelta por la pista mientras dejaba todo el protagonismo a sus coristas. Dos chicas luciendo leggings satín de tiro alto trasladaron su posición de un lateral al centro del escenario, listas para bailar y ofrecernos That’s Alright.

El momento más tranquilo de los 60 minutos que tocó Kindness fue House. Con una diminución de luces y un sonido más cálido y lento, el inglés le sacó al público su más sonoro canto durante los estribillos. Como anécdota, un detalle por su parte al tomar el teléfono de una fan y autograbarse en el final de la canción.

Sin embargo, aquello solo fue la calma que precede la tempestad. No sin antes presentar uno a uno a la banda (el aplauso más significativo se lo llevó el bajista, como no), comenzó la debacle. Lo que pudo parecer Doingsong en un principio, terminó siendo un bombardeo de bass-slapping, percusión sobre baterías sampleadas, guitarreo locura y mucho baile.

Un concieto muy peculiar, con mucha complicidad gracias al extrovertido Adam Bainbridge; cargado de un soul y funky mucho más movido que el LP y con un final en el que el batería terminó por estrellar los platos contra el escenario.

El directo de Kindness: divertido, sorprendente y recomendado.

(live @ Optimo Primavera Sound 2012)

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