Cronica sonar 2016 barcelona

Jueves

Un año más me adentré en esos 3 días marcados en mi calendario, Sónar. A pesar de que sabía que llegaría tarde por cuestiones de trabajo, mi primera idea era dar una vuelta por Sónar +D a modo de bautizo iniciático, pero Black Madonna lo evitó, ahí estaba la primera sorpresa… nada más entrar. Antes de verla en directo, sus boiler no me habían acabado de enganchar -y desde luego que su sesión si fue algo fue ecléctica- pero derrochaba energía y arrancó mis primeros pasos de baile en el Village. De ahí al Dome a dejarse llevar por la psicodelia de Insanlar, sólo pude ver los primeros 15 minutos de la actuación porque empezó con algo de retraso, pero sin duda es uno de los apuntes que me llevo en la libreta de este año, instrumentos étnicos y música electrónica mezclados con maestría. Recuerdo que una amiga me comentó: “los Darkside turcos”, pese a lo breve de mi observación: highlight del jueves. Decidí ir a ver a David August Live Band al Hall y aunque el concierto empezó bastante apoteósico, los arpegiadores infinitos y los patrones repetitivos de batería al final acabaron por dejarme un poco frío, correcto pero le faltó la épica que sí se siente en sus producciones. Falto romper esas barreras entre música secuenciada y banda que sólo pocos elegidos consiguen. Tuff City Kids me quitaron el sabor agridulce a base de Groove nada más entrar al Dome (¡bendito baile!), un set fresco para mentes abiertas y que anticipaba un viernes genial con Gerd Janson. La tarde acabó con Kenny Dope mientras se ponía el sol en el Village, al que esperaba housero y rozando el hip hop, para mi gusto le sobro techno y le falto actitud. Primer día superado: empezamos bien.

Viernes

El viernes también llegaba tarde… pero esta vez si seguí mi plan: directo al Complex para ver a Niño de Elche y los Vouble. Una patada sonora en el estómago y en la conciencia, que empezaba con un ruido estremecedor y la frase “El miedo como zona protegida por el miedo” en loop poniendo orejas como escarpias, inmersos en imágenes de concertinas, abuso policial… Sin duda lo más crudo y combativo de esta edición, un gran acierto. Atreverse a mezclar el flamenco y el noise, los sonidos más crudos no es fácil y genera una experiencia en el espectador difícil de clasificar. Al salir para llegar a tiempo al Dôme la cola era casi igual de grande que cuando entre, una expectación sin duda merecida. Si tienes la oportunidad no te los pierdas. La combinación perfecta para domar ese sentimiento fue sin duda ir al Dome para ver Timeline. Underground Resistance siempre ha mostrado al mundo que la música es compromiso y baile. Una vibración mágica nos hizo trasladarnos a Detroit y disfrutar de la música junto a ese sentimiento de comunidad que tan pocas veces experimentamos en nuestro día a día. En el Dôme no cabia un alfiler, el Techno Detroit más clásico movía los cuerpos y dibujaba sonrisas, cada impro de Mad Mike a las teclas y cada sólo de saxo, fueron un regalo. Hi-Tech Jazz en mayúsculas, para continuar con la experiencia, un apoteósico final con “Strings of life” y “Jaguar”, dejan un recuerdo grabado para siempre en mi memoria y en mi retina. Gallina de piel. Necesario coger oxígeno después de semejante descarga de adrenalina, así que decidí salir al Village, pero Matias Auguayo se encargó de que no me quedará allí mucho rato. Es cierto que no soy un gran seguidor pero desde luego su puesta en escena no me ayudó a convertirme en uno. No más dj showman, eso no es actitud. ¡BINGO! Vuelta al Dome y Gerd Janson encargándose de demostrar que lo de Tuff City Kids del jueves sólo había sido el aperitivo, derroche de Groove, mezcla magistral de estilos y coquteos rítmicos para irse con una sonrisa de oreja a oreja hacia el Sónar de Noche.

Al entrar en Sónar Club justo sonaban las notas de Oxygene 2 y tuve que quedarme un rato a ver que había preparado Jean Michael Jarre. A pesar de que no falto una gran puesta en escena, arpa láser incluido los cortes cercanos al EDM de su último álbum me hicieron abandonar la sala. Justo a tiempo para ver el final de Anhoni pero sobretodo para disfrutar de lo lindo con Red Axes. Sus sonidos de base étnica, con regusto trancero y esencia house me atraparon desde el minuto uno. Tel Aviv is the place to be, sonido fresco con una buena dosis de zapatilla que le alegran la noche a cualquiera. Otro apunte con muchas exclamaciones en mi libreta. Un mito que no defrauda es Kerry Chandler lección magistral de House que demostraba por enésima vez que ser Dj es también una cuestión de actitud y él es capaz de levantar a un muerto con una buena mezcla y 3 notas de piano. Chapó, mención especial al cierre con “Your Love” de Franckie Knuckles y su mítico “You’re in my system”, a chicago sin billete de vuelta. De ahí a Mano Le Tough que para mi paso sin pena ni gloria con una sesión muy plana y bastante previsible, lo mismo que Richie Hawtin que pese a tener como reclamo la presentación de su nueva mesa de mezclas sonó lineal y me atrevería a decir que como siempre últimamente. El final fue la zapatilla para mi inesperada que soltó John Talabot decidió mostrar su lado más berlinés en el cierre de Sónar, dándole al público bombo para pegar los últimos bailes del viernes. Ya dirección a la salida pase unos minutos por DVS1 & Rodhad que repartían techno crudo para celebrar botando la salida del sol.

Sábado

 

El sábado ya pasaba factura el festival pero habría sido delito perderse el directo de Howling. Se hizo la magia entre las cortinas rojas y la banda ofreció un concierto sublime con momentos cargados de contundencia y calidez. Esta vez sí el Hall brillo y la comunión entre sonido electrónico y banda, nos hicieron vaiajr a todos los presentes. Un rato de Ed Banger House Party para recordar lo bien que lo pasabas hace unos años con esos tipos y revivir el espíritu teenager para enfrentarse a la noche. Taxi.
Otra bonita coincidencia al entrar al Sónar Club, New Order tocan “Blue Monday” y “Love will tear us apart” y me quitan el mal sabor de boca de su actuación hace dos años, es cierto que falta actitud pero esta vez con menos miembros originales consiguen transmitir más, paradojas de la vida. Kaytranada es una joya, nunca habría dicho que me lo bailaría tanto y aunque su sesión fue una clara promo de su 99.9% hay que aplaudir a los que sorprenden y dan frescor a la música como es el caso. Otro apunte a la libreta. Vuelta al Sónar Club y otro de los grandes momentos de este festival Booka Shade. Movements es uno de esos discos que te marcan y la reinterpretación que hicieron en directo de sus temas fue magistral, temas recargados de percusiones que movieron al público y nos hicieron bailar mostrando la validez total y frescura que siguen emanando temas como “Mandarin Girl” 10 años después. El resto de la noche fue para Laurent Garnier y cerrar el festival en el renovado Sónar Car. He de decir que en un principio la idea de club dentro del festival no me llamaba mucho pero la vibra que se consiguió me hizo cambiar de idea, las cortinas rojas cómo si de un Hall circular se tratará fueron magia. Es cierto que esperábamos que Garnier desempolvará viejas joyas y no fue el caso pero no puedo poner ni un pero a su trabajo. Monsieur Garnier pilotó el cierre del festival como sólo él es capaz, regalando momentazos y demostrando que sin lugar a dudas: pinchar es transmitir. Sonrisa de oreja a oreja y aplausos a la salida del festival.
No tengo duda alguna de que volveré al año que viene, como para los cristianos la Navidad, para mi Sónar son esos tres días del año para tomar apuntes y celebrar que sin música la vida sería un error.

 

David.