El pasado viernes 28 de enero Raime actuaron en el Caixaforum dentro de la programación de Dnit. La primera de las dos citas en las que Delicalisten trae a la ciudad condal la flor y nata del catalogo de Blackest ever Black. Habían ganas de ver al dúo británico en su vuelta como Raime tras años de espera (de nuevo, hubo sold out). Espera en la que hemos podido ver pequeños destellos alejados de lo que venía siendo su estilo, como su proyecto paralelo Moin ; pero que sin duda nos daba buenas pistas sobre el enfoque de este nuevo directo.

Venían a presentar Tooth y eso fue exactamente lo que hicieron. Formación de trío, añadiendo a la guitarra y al ordenador que disparaba samples etc, la presencia de una baterista que no dio tregua y supo mantener la constancia y la contundencia rítmica durante toda la actuación. Nada de visuales, sólo estrobos y en cuanto a sonido mucho subgrave. Acojone, canguelo y oscuridad definen perfectamente las atmósferas que destila el álbum, y estas pudieron respirarse perfectamente en su directo.

En directo Tooth pierde algo del sonido industrial, pero gana en sonido orgánico y si te olvidas de qué grupo es el que has ido a ver, sin duda te encuentras con un concierto de post-rock de gran calidad con parones y aplausos entre canciones incluidos. Los riffs de guitarra cobran mucha más importancia que en el álbum, estos son la tensión sostenida que se mantuvo durante todo el espectáculo. Esto probablemente decepciono a parte de sus fans, pero la verdad es que es un recurso que funciona perfectamente con su discurso musical y hasta me atrevo a decir que aporta matices nuevos al proyecto. Una oda a la repetición, muy marcada en la sucesión de riffs de guitarra, así cómo en el uso de samples de voces a final de compás y la importancia de los ritmos contundentes e industriales  de  la batería que en muchas partes del show conseguía hacerse con el protagonismo . Si bien es cierto que no aporta nada nuevo a este estilo, dark que se acerca tanto al post-rock, su concierto fue una demostración magistral de cómo debe hacerse.

Sin duda uno de los grandes momentos de la actuación fue “Stammer” dónde todo el público quedo atrapado en su oscuro universo musical. Incluso se podía ver headbanging y algunos cuernos en alto, como si te encontrarás en un concierto de metal. Y de repente, se acaban las canciones del disco y se enciende la luz, muchos se quedan con ganas de más. Les ha sabido a poco y eso suele ser síntoma de que lo que se ha vivido ha sido intenso o quizás que tanta tensión sonora no tuvo la resolución ruidosa que algunos esperaban.

El 24 de febrero es el turno de Tropic of Cancer y viendo lo que ha pasado en las últimas ediciones, ya estas tardando en comprar tu entrada. Dnit continua afianzándose como la propuesta segura para disfrutar de la música experimental en Barcelona, pisando sobre suelo cada vez más firme y ya cuenta con auténticos parroquianos.  ¿A qué esperas para unirte?